La letra con sangre entra

 

 

Esto es lo que solía decir un antiguo profesor que yo tenía. A mí, me parecía un horror absoluto, máxime cuando yo devoraba cualquier libro que pasaba por mis manos sin necesidad, ni de sangre ni de dolor. Pero en realidad, lo que quería decir mi viejo profesor es que, en ocasiones, las cosas solo las llevamos a cabo si sentimos el aliento en la nuca del “hasta aquí hemos llegado”. Aún cuando la mayoría reaccione de una forma extremadamente cívica y solidaria con las normas de aislamiento en plena pandemia, hay individuos que, aprovechando que no hay nadie en la calle deciden que es un momento magnífico para pasear. Total, si no hay nadie, cómo me voy a contagiar. Todo parece perfecto hasta que se cruzan con la policía y son denunciados. Acaban de aprender que nunca se es tan listo como uno mismo puede suponer. Poca broma.

 

Digitalización

Algo parecido ha pasado con la famosa digitalización de las empresas y con la capacidad de realizar teletrabajo. Créanme si les digo que estas dos máximas, la digitalización y el teletrabajo, llevan casi veinte años metidas en los planes gubernamentales de red.es, y han sido financiadas o subvencionadas con miles de millones a lo largo de tales años. Pero, hasta que no tenemos el lobo justo en la puerta del corral no arreglamos la valla rota por la que se puede colar para comerse nuestras ovejas. No se hacen una idea de todo lo que he llegado a ver como consecuencia del Decreto del Estado de Alarma en nuestro país. Empresas que gastan cientos de millones de euros en tecnología solo tenían al veinte por ciento de sus plantillas preparadas para trabajar desde su casa. En un breve periodo de tiempo han tenido que comprar ordenadores portátiles, ponerles smartphones a sus empleados, utilizar redes de telecomunicaciones no securizadas (sobre todo las de sus empleados) y ampliar sus sistemas de acceso para permitir que sus empleados trabajen en remoto. El primer paso fue poner a todo el mundo en sus casas y luego ver que se hacía. Se han puesto en riesgo a las personas en metros o autobuses atestados de positivos asintomáticos y la seguridad de la información de las grandes corporaciones, por no hablar de montón de horas de trabajo que se han perdido por tener que acabar enviando a todo el mundo a sus casas sin los medios adecuados. Peor aún, porque una cosa es llevarse a los trabajadores con un ordenador a sus casas y otra, muy distinta, llevarse los procesos a casa del trabajador para trabajar desde casa como desde la oficina. Es decir, parece que teletrabajamos pero en realidad no es del todo cierto.

«Una cosa es llevarse a los trabajadores
con un ordenador a sus casas y otra, muy distinta,
llevarse los procesos a casa del trabajador
para trabajar desde casa como desde la oficina.
Es decir, parece que teletrabajamos
pero en realidad no es del todo cierto»

Teletrabajo en España

Una gran parte de las ocupaciones están lejos de la digitalización.

  • Directivos y gerentes 100% 100%
  • Profesionales científicos e intelectuales 59,9% 59,9%
  • Profesional de apoyo 22,3% 22,3%
  • Contables, administrativos y empleados de oficina 43,6% 43,6%
  • Artesanos, industria manufacturera y construcción 22,3% 22,3%
  • Restauración, servicios de protección y vendedores 0% 0%
  • Sector agrícola, ganadero, forestal y pesquero 0% 0%
  • Operadores de instalaciones, maquinaria y montadores 0% 0%
  • Ocupaciones elementales 0% 0%
  • Ocupaciones militares 0% 0%

«La situación del teletrabajo en España
es que de los más de 19,7 millones de personas ocupadas,
únicamente 4,4 millones pueden teletrabajar»
Marzo de 2020 en Randstad

Digitalización VS estar Digitalizado

Se acaba tomar la decisión de hibernar la economía, con un decreto que prohíbe ir al puesto de trabajo para todas las actividades empresariales no esenciales. Las empresas van a tener que seguir pagando los sueldos durante la vigencia del decreto y luego el trabajador recuperará las horas de algún modo. De esta forma, numerosas compañías han comprendido, de repente, la diferencia que hay entre hablar de digitalización y estar digitalizado. La diferencia entre sobrevivir o de cerrar la actividad cuando cambian drásticamente las condiciones de mercado. Si usted es empresario, o directivo de una empresa, y se interesa por su nivel de adaptación al nuevo mundo digital, le sugiero que se haga tres preguntas. En este momento le aseguro que no estoy teorizando. ¿Pueden todos sus empleados, incluido usted, trabajar desde su propio domicilio? ¿Hay procesos en su empresa, especialmente de supervisión, información y control, que no parecen tan necesarios en tiempos de crisis? ¿Le ha sido posible atender a sus clientes en estos difíciles momentos? Si ha respondido “no” a todas las preguntas, alégrese de no ser un dinosaurio. Ya se habría extinguido. Si ha respondido que ha podido atender a sus clientes, pero ha dicho que “no” a las dos preguntas anteriores, sin duda es el momento para que realice un verdadero ajuste digital en su empresa. Si ha respondido “sí” a todas las preguntas, va por buen camino, pero no se relaje porque tengo más preguntas en el fondo del armario: ¿Tiene todavía personas tomando decisiones repetitivas en su empresa? ¿Le hacen más caso en su empresa al responsable de personal que al de informática? ¿Hay en el comité de dirección por lo menos una persona que asesore en digitalización? ¿Se rodea de asesores y expertos en innovación que les adelanten lo que están haciendo las compañías más avanzadas de su sector?

¿Pueden todos sus empleados, incluido usted,
trabajar desde su propio domicilio?
¿Hay procesos en su empresa, especialmente de
supervisión, información y control,
que no parecen tan necesarios en tiempos de crisis?
¿Le ha sido posible atender a sus clientes
en estos difíciles momentos?

Reinventarse

Si nos preguntásemos cuántas pymes han cerrado, aunque sea temporalmente, como consecuencia de la crisis del coronavirus, probablemente la respuesta sea devastadora. El Gobierno de España ha anunciado que se está preparando para un millón de parados más, un número que sin duda produce vértigo, especialmente por el dolor social que conlleva. Mucha gente estos días me argumenta que el problema es que se cierran los negocios presenciales, como las tiendas. Y yo les digo que la tienda más grande del mundo se llama Amazon. Es verdad que no me puedo cortar el pelo o darme un masaje terapéutico en Amazon, pero qué impide que venga el peluquero o el masajista a mi casa de la misma forma que me llega un libro cuando lo pido. Les haré una pregunta más: ¿cuántas startup’s han cerrado por la crisis del coronavirus? La respuesta ya se la doy yo. No solo no han cerrado, ni mucho menos, de la misma forma que las pymes, sino que se han abierto algunas más. En Italia, la startup Isinnova imprimió en 3D, en tiempo record, piezas para un hospital de Brescia que se quedó sin insumos de una pieza crítica para los respiradores. Thamo, en Canadá, está desarrollando un termómetro corporal, inalámbrico y continuo que puede ayudar a monitorizar la temperatura y geolocalizar a los enfermos con alta temperatura, y saber por dónde se están moviendo en tiempo real. Aquellas startups que se han quedado sin clientes, sin pedidos o simplemente su objeto ha pasado a tener otra prioridad (recuerden la importancia del eco-fin-del-mundo de hace tan solo un par de meses), simplemente se han reinventado y se han adaptado de forma inmediata para proveer de soluciones útiles para esta nueva etapa de nuestra sociedad, recordando a un ser vivo adaptándose a su entorno, luchando por sobrevivir. Si este virus nos ha enseñado algo, es que ha venido, también, para matar los métodos analógicos de trabajo.

Aquellas startups que se han quedado sin clientes,
sin pedidos o simplemente su objeto ha pasado a tener
otra prioridad (recuerden la importancia del
eco-fin-del-mundo de hace tan solo un par de meses),
simplemente se han reinventado y se han adaptado de forma
inmediata para proveer de soluciones útiles para esta nueva
etapa de nuestra sociedad, recordando a un ser
vivo adaptándose a su entorno, luchando por sobrevivir.

Mi recomendación

Lo que yo recomiendo al mundo empresarial es muy  claro: digitalícense. Rápido. No se lo piensen, háganlo ya. Si no saben busquen ayuda, o desaparecerán.

RAMÓN CABEZAS

CEO de kaps.es

Publicado el 18 de Abril de 2020 en El Mundo, en su semanario Actualidad Económica.